lunes, 16 de marzo de 2020

Programa 2020/21





UNIDAD I:
LA GUERRA FRÍA, LAS NUEVAS FORMAS DE DEPENDENCIA Y LAS LUCHAS ANTICOLONIALES
La Guerra Fría. China se asoma a la Revolución Socialista.
El Tercer Mundo: subdesarrollo o en vías de desarrollo. Revoluciones anticoloniales y procesos de descolonización.
El legado de los años peronistas. La Argentina: sociedad de masas, avances y retrocesos.

UNIDAD II:
EL MUNDO DE POSGUERRA. AMÉRICA LATINA FRENTE A LAS CRISIS
DE LOS POPULISMOS (HASTA MEDIADOS DE LOS AÑOS 60)
Crecimiento económico en Europa Occidental y Japón. Los nudos conflictivos en la posguerra: Berlín y Corea, el fin del stalinismo.
Latinoamérica, cambio de rumbo político y económico. Expansión de las empresas multinacionales.
La intervención norteamericana en Guatemala. El Movimiento Nacionalista Revolucionario en Bolivia. La Revolución Cubana.
El derrocamiento del peronismo: el golpe cívico militar de 1955. Las políticas de desperonización. La formación de la burocracia sindical.
El desarrollismo y la Unión Cívica Radical del Pueblo.

UNIDAD III:
LAS CRISIS DEL PETRÓLEO EN LOS 70: EL FINAL DEL ESTADO DE BIENESTAR,
LA RADICALIZACIÓN POLÍTICA Y LOS ESTADOS BUROCRÁTICOS AUTORITARIOS.
La hegemonía norteamericana: crisis económica y derrota en Vietnam. La Alianza para el Progreso, la estrategia de EE.UU.
La crisis del varguismo: el Golpe Militar de 1964 y el Estado burocrático-autoritario. La radicalización de la política en América Latina. El gobierno de Salvador Allende en Chile. Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.
La dictadura de Onganía y sus sucesores (1966-1973): el fracaso de un modelo de modernización económica. El Cordobazo. Surgimiento de los grupos guerrilleros. El retorno del peronismo al gobierno.


UNIDAD IV:
NEOLIBERALISMO DICTADURAS MILITARES Y EL RETORNO DEMOCRÁTICO
La caída del Muro de Berlín y el derrumbe de la U.R.S.S.
Golpes y terrorismo de Estado en América Latina. Agotamiento del modelo de industrialización por sustitución de importaciones.
La última dictadura cívico-militar en la Argentina: represión, disciplinamiento social y política económica. El movimiento de Derechos Humanos y la resistencia civil.
La década de los años 80: el regreso de la democracia. Juicios e impunidad. Deuda externa y neoliberalismo.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Dicaturas militares en Argentina: 1966-1970/ 1976-1983

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ÚLTIMA DICTADURA MILITAR EN ARGENTINA

La imposición de un modelo económico y social
La imposición de un modelo económico y social
 
El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional de Isabel Perón. El nuevo gobierno se auto tituló “Proceso de Reorganización Nacional” y sus primeras medidas fueron el establecimiento de la pena de muerte para quienes hirieran o mataran a cualquier integrante de las fuerzas de seguridad, la “limpieza” de la Corte Suprema de Justicia, el allanamiento y la intervención de los sindicatos, la prohibición de toda actividad política, la fuerte censura sobre los medios de comunicación y el reemplazo del Congreso por la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL), también integrada por civiles y militares, cuyas funciones nunca se precisaron detalladamente.
A poco de andar, sin embargo, quedó en evidencia que las Fuerzas Armadas habían asumido el poder político como representantes de los intereses de los grandes grupos económicos, quienes pusieron en marcha un plan que terminaría por desmantelar el aparato productivo del país.
Las Fuerzas Armadas pusieron todos los resortes del Estado al servicio de una represión sistemática y brutal contra todo lo que arbitrariamente definían como el “enemigo subversivo”. Los crímenes cometidos por los militares son hoy denominados en el derecho internacional como “delito de lesa humanidad”. Treinta mil desaparecidos, 400 niños robados y un país destruido fue el saldo más grave de la ocupación militar.
Transcribimos a continuación un fragmento del libro Lo pasado pensado, entrevistas con la historia argentina (1955-1983), de Felipe Pigna, adaptado para Elhistoriador.
Autor: Fragmentos del libro Lo pasado pensado, entrevistas con la historia argentina (1955-1983), de Felipe Pigna, adaptado para El historiador.
El 24 de marzo de 1976, una junta militar integrada por los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas derrocó al gobierno constitucional encabezado por María Estela Martínez de Perón. Las Fuerzas Armadas asumieron el poder político como representantes de los intereses de los grandes grupos económicos. Para aplicar el proyecto de esos grupos, que consistía en garantizar una mayor concentración de las riquezas, fue necesario destruir las organizaciones político-sociales que luchaban por impedirlo. Pocos días después, la junta designó como presidente a uno de sus integrantes, el jefe del Ejército, Jorge Rafael Videla, quien fue presentado en un comunicado de prensa oficial como “un profesional moderado, lejano de los extremos ideológicos y militante católico”.
Se había perpetrado un nuevo golpe de Estado que, al igual que los anteriores, contaba con el apoyo de importantes sectores, sobre todo de los grandes grupos económicos, nacionales y extranjeros, medios de prensa que colaboraron en la preparación de la sociedad para aceptar el golpe como única alternativa para salir de la crisis, la Iglesia Católica y dirigentes políticos y sindicales que aunque no dieron un apoyo explícito tampoco se pronunciaron en contra.
El peronismo y el radicalismo no resistieron el golpe como se esperaba, ya que sus dirigentes más tradicionales guardaron, en general, un cómplice silencio. Los sectores más combativos ya no tenían capacidad de respuesta, debilitados por el accionar de la Triple A.
Los otros integrantes de la junta militar fueron el almirante Eduardo E. Massera, por la Armada, y el brigadier Orlando R. Agosti, por la Fuerza Aérea. El nuevo gobierno se autotituló “Proceso de Reorganización Nacional” y sus primeras medidas fueron el establecimiento de la pena de muerte para quienes hirieran o mataran a cualquier integrante de las fuerzas de seguridad, la clausura del Congreso Nacional, el reemplazo de todos los miembros de la Corte Suprema de Justicia por jueces adictos al nuevo régimen, el allanamiento y la intervención de los sindicatos, la prohibición de toda actividad política y la imposición de una fuerte censura sobre todos los medios de comunicación.
Los ministerios, con excepción del de Economía y el de Educación, fueron ocupados por militares. Los gobiernos provinciales también fueron repartidos en su mayoría entre uniformados de las tres fuerzas. Hasta los canales de televisión fueron adjudicados con ese criterio. Se creó, además, en reemplazo del Congreso, la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL), también integrada por civiles y militares, cuyas funciones nunca se precisaron detalladamente. Las intendencias municipales fueron asignadas en su gran mayoría a civiles de diferentes partidos políticos con predominio de los miembros del radicalismo y del peronismo. A los dos días de producido el golpe militar, el Fondo Monetario Internacional le otorgó un crédito al gobierno y anunció su satisfacción por la designación del nuevo ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz.
Juan Gelman 1: El golpe del ’76 se dio con un consenso social bastante grande, sobre todo en la pequeña burguesía urbana y en los sectores urbanos. Los pretextos que se usaron eran, por un lado, económicos: la mala gestión de Isabel. Eso existió, pero estábamos a nueve meses de las elecciones generales, donde se podía elegir otro gobierno. Otro pretexto que se utilizó fue el de la guerrilla. Pero ocurre que en países como Italia y Alemania la guerrilla se pudo controlar y deshacer sin golpe de Estado. Éste es el fundamento de la famosa teoría de los dos demonios. Es decir, de un lado estaba la guerrilla, del otro lado estaban los militares y en el medio había una población que no tenía nada que ver con nada. Ésta es una forma de desresponsabilizar a la gente en relación a lo que ocurría.
Tulio Halperin Donghi 2: Sí, hay una teoría de los dos demonios, pero son dos demonios muy diferentes. Hay un elemento diferenciador. Una cosa es una iniciativa privada, una asociación para delinquir y otra cosa es hacer del Estado una asociación para delinquir. Hay un elemento diferenciador entre la violencia surgida de la iniciativa de los guerrilleros, y una violencia que comienza con el secuestro del Estado y el uso de todos los recursos del Estado para ciertas funciones que los que lo han capturado deciden que son importantes y que imponen al resto de la sociedad. Creo que aquí hay una diferencia muy básica, que tiene una dimensión moral. Y que caracteriza muy bien la naturaleza muy diferente de los dos movimientos.
¿Ustedes hablan de “exceso”? ¿Qué pasó con los responsables de esos “excesos”? 
Ramón Díaz Bessone 3: Acá, en cuanto a la represión ilegal, insisto, no se puede hablar de represión. Fue una guerra legal, legalmente declarada. Que en esa guerra se cometieron excesos, será cuestión de investigarlos sin parcialismos, sin desvirtuar la recta justicia. Quiero aclarar que durante el tiempo de la guerra, hubo 400 condenados entre las Fuerzas Armadas y las fuerzas policiales, precisamente por haber cometido excesos.
Estela de Carlotto 4: Es fácil, simplista, para justificar esa matanza decir que había dos demonios o decir que hubo una guerra. Realmente acá no hubo una guerra, hubo un terrorismo de Estado que tenía el poder político, el poder militar y que eliminó físicamente a todo aquel que se oponía a este designio…
Juan Gelman: Una cosa que demuestra que la teoría de los dos demonios no funciona es que haya habido 30.000 desaparecidos. Según un estudio del coronel Prudencio García había, a lo sumo, mil quinientos guerrilleros, sumandos todos los grupos guerrilleros del país. De manera que, suponiendo que todos esos guerrilleros hubieran sido aniquilados por las Fuerzas Armadas, todavía cabe preguntar qué pasó con los 28.500 que no eran guerrilleros y que incluso no estaban a favor, sino en contra de la lucha armada como salida del problema del país.
Osvaldo Bayer 5: La velocidad de la represión fue una gran sorpresa. Tanto es así que esos primeros días, ninguno de los perseguidos marchamos a la ilegalidad, porque creíamos que no iba a ser posible una ferocidad tal. Pero ya el día 26, comienza a aplicarse el sistema de secuestros y desaparición de personas. El método de la desaparición en Europa se conoce como “la muerte argentina”, porque es la primera vez que se implementa este sistema en forma oficial, desde arriba, a una gran cantidad de personas.
El 2 de abril de 1976, José Alfredo Martínez de Hoz anunció el programa del “Proceso”. Allí describió los que eran para el nuevo gobierno los principales problemas de la economía argentina: un Estado empresario que había asumido funciones correspondientes a la iniciativa privada, que había regulado actividades económicas que debía realizar el mercado a través de la oferta y la demanda, que había intervenido en el mercado laboral estableciendo pautas rígidas para las relaciones obrero-patronales (leyes sobre empleo estable, indemnización por despido, negociaciones colectivas, etc.) y que también había protegido a los empresarios a través de aranceles a la importación de mercaderías y subsidios. Este conjunto de factores había determinado un creciente déficit fiscal, una inflación galopante y una burguesía renuente a invertir, por no tener competencia y por el alto costo laboral producto de la capacidad de presión de los sindicatos. Así habían imposibilitado –afirmó- la modernización y el crecimiento económico del país. Para superar esos problemas, propuso una “Reforma del Estado” que destruyera las características empresariales e interventoras de éste y garantizara la libertad de producción, circulación, precios iniciativa, etcétera… A la vez, para hacer más competitiva la industria, planteó una apertura económica que permitiera el ingreso de mercaderías y así que el mercado determinara qué empresas deberían subsistir por ser capaces de producir bienes baratos y buenos. A esta visión se la denomina “darwinismo social” porque plantea que el más apto sobrevive y se desarrolla y el otro muere por falta de capacidad para adaptarse al cambio y el progreso. (…) La opinión del establishment internacional le era unánimemente favorable. El banquero David Rockefeller declaraba a la revista Gente, el 6 de abril de 1977: “Siento gran respeto y admiración por Martínez de Hoz. Es muy obvio para mí, como para todo el segmento bancario y económico internacional, que las medidas de su programa son las indicadas”.
¿Cuáles eran los pilares de su plan económico?
José Alfredo Martínez de Hoz 6: El programa que enuncié el 2 de abril de 1976 estaba destinado no sólo a implementar un programa antiinflacionario de coyuntura, sino realmente a cambiar la estructura económica del país. Las bases sobre las cuales estaba sentada la estructura económica existente eran las que habían llevado a esa situación en un proceso que había durado ya muchos años. El plan económico estaba basado en tres pilares fundamentales: la reforma del Estado, la liberalización, modernización y apertura de la economía cerrada y un programa de estabilidad. (…) Yo creo que la gente, después de la experiencia que hizo a través del programa nuestro, iniciamos un poco el proceso de enseñanza, de maduración, de lo que era la orientación moderna de una economía productiva. Y al final, después del ’89 la gente misma pedía esa orientación. Y yo creo que ése es el espíritu que capta el presidente Menem cuando asume la presidencia con el ministro Cavallo….
Referencias:
1 Poeta y periodista. Amenazado por la Triple A, debió partir al exilio en 1975. Su hijo y su nuera embarazada fueron secuestrados y desaparecidos en la última dictadura militar. Gelman logró encontrar a su nieta en el año 2000.
2 Doctor en Historia y en Derecho. Siguió cursos en la Universidad de Turín y en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París. Desde 1966 fue profesor en la Universidad de Oxford, y desde 1972 en la Universidad de California, Berkeley. Desde 1984 enseña habitualmente en la Universidad de Buenos Aires.
3 General (re). Se desempeñó como comandante del II Cuerpo de Ejército de Rosario entre 1975 y 1976. Ocupó el Ministerio de Planeamiento durante el gobierno de Jorge Rafael Videla y presidió el Circulo Militar entre 1994 y 2002.
4 Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, organización que tiene como finalidad localizar y restituir a sus legítimas familias a todos los niños secuestrados durante la última dictadura militar. Laura, su hija, fue secuestrada y asesinada luego de dar a luz a un varón, que fue entregado a una familia ilegítima.
5 Es periodista, investigador y guionista. Por el libro La Patagonia rebelde y el filme del mismo nombre fue perseguido y debió exiliarse en 1975. Vivió en el exilio en Berlín hasta su regreso a Buenos Aires en 1983.
6  Economista, abogado y profesor universitario. Fue ministro de Economía en Salta entre 1957 y 1958 y presidente de la Junta Nacional de Granos. Entre 1976 y 1981 se desempeñó como ministro de Economía del dictador Jorge Rafael Videla.
Artículos relacionados:
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btnProclama del 24 de marzo de 1976
btnRepudio de líderes socialistas europeos a la dictadura militar
btn24 de marzo de 1976 - Las voces del pasado
btnEl golpe de Estado en el ámbito educativo
btnEntrevista a Tulio Halperín Donghi
btnRodolfo Walsh y la muerte de su hija María Victoria
Fuente: www.elhistoriador.com.ar
 

domingo, 2 de noviembre de 2014

REVOLUCIÓN CUBANA


ÁREA: HISTORIA
PF: BATALLA, CELINA.
REVOLUCIÓN CUBANA:

 Actividad 1

1) Lean el siguiente fragmento de un artículo periodístico, “Batista ha perdido Cuba”, http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/america_latina/revolucion_cubana/revolucion_cubana.php

Publicado por una revista española en enero de 1959.
2) ¿Cómo caracteriza el autor del artículo a Fidel Castro y a Batista? Registren la respuesta por escrito y guarden esta información como insumo para una próxima actividad.
3) Identifiquen en el artículo los distintos acontecimientos históricos y luego ubíquenlos en un eje cronológico utilizando la herramienta Cronos disponible en sus equipos portátiles.

El gobierno revolucionario encabezado por Fidel Castro pronto tomó medidas económicas y sociales como la reforma agraria –que limitó las grandes propiedades rurales de terratenientes locales y extranjeros-; la suspensión de los desalojos; la nacionalización de los servicios públicos; una intensa campaña de alfabetización, y una política de diversificación de la producción y de promoción de la industria. Estas decisiones afectaron los intereses estadounidenses en la isla.

Actividad 2

emitido por Canal 7, el 1 de enero de 2009, a 50 años del comienzo de la Revolución.
En este testimonio documental se narra la situación de Cuba en el momento previo al bloqueo económico de febrero de 1962 y a su expulsión de la OEA.
Tomen notas de los principales datos y argumentos presentados. En particular, registren qué fue la llamada “Alianza para el Progreso” y por qué razones Cuba fue expulsada de la OEA y se ordenó el bloqueo económico contra ese país.
2) Lean el siguiente documento histórico conocido como la Segunda Declaración de La Habana, http://www.educ.ar/dinamico/UnidadHtml__get__46cc99d0-c855-11e0-81cd-e7f760fda940/anexo2.htm, un discurso pronunciado por Fidel Castro el 4 de Febrero de 1962.
3) Identifiquen las ideas principales de la Segunda Declaración de La Habana y establezcan relaciones con el discurso que se muestra en el video.
4) Completen el eje cronológico que elaboraron en la actividad 1, agregando información tomada del video documental.

Actividad 3

1) Leer el siguiente texto:
Documento 3 [Luego de la Crisis de los Misiles en octubre de 1962] Cuba debería hacer un verdadero equilibrio ante su ‘nueva protectora’, para ubicarse con claridad dentro del campo socialista –que los soviéticos dirigían- y al mismo tiempo, mantener una posición política con grados de autonomía suficientes para defender su independencia y el apoyo a otras experiencias revolucionarias.
Colegio Nacional de Buenos Aires. Historia de América Latina. Página/12, pág. 635.
2) buscar información sobre los siguientes dos temas:
¿Qué proceso fue conocido como “Guerra Fría”?
¿Qué ocurrió durante la llamada “Crisis de los Misiles”?
a) Redactar breves informes sobre cada tema.
3) Luego, analizar la siguiente cuestión: ¿Qué relaciones pueden establecer entre el triunfo de la Revolución Cubana, la “crisis de los misiles” y la “Guerra Fría”?
Para concluir, redactar un texto explicativo sobre el tema.


lunes, 18 de agosto de 2014

La crisis del petróleo de 1973 y sus consecuencias

La crisis del petróleo de 1973 y sus consecuencias La existencia de una fuente de energía abundante y barata como el petróleo había alimentado el fuerte desarrollo industrial de los años 50 y 60. Un buen ejemplo fue la industria del automóvil, la más característica del período. La crisis petrolífera de 1973 derivada de la Guerra del Yom Kippur (Siria y Egipto contra Israel), representó un problema esencial pues afectó directamente a los costes de producción y a las posibilidades de seguir manteniendo una fórmula de beneficio basada en el abaratamiento de los costes de producción y la venta en masa. Esta situación obligó a una reducción de los costes vía mano de obra y empleo, lo que se tradujo en el deterioro de la situación económica de muchos trabajadores. El alza brutal de precio alcanzó el 1.725% en siete años. Por otra parte, las devaluaciones del dólar de la Administración Nixon había hecho perder el valor real del petróleo , pues su cotización se fijaba en dólares, perjudicando a las industrias europeas y japonesas frente a las norteamericanas, pero también llenaron de inquietud a los países productores que vieron como su principal fuente de recursos perdía su valor real por una medida que escapaba a su control. Para estos Estados lo que estaba en el fondo del problema era la injusticia de la economía internacional ya que ellos exportaban materias primas de bajo precio mientras tenían que importar manufacturas de alto valor añadido, con lo que la tasa real de intercambio era siempre negativa. De ahí la decisión por parte de los países del la OPEP de subir el precio del petróleo como reivindicación, expresando su situación de dependencia estructural respecto a los países avanzados. Estos argumentos no pueden hacer olvidar que los aumentos de precio fueron esencialmente un instrumento más de guerra por los países árabes contra Israel. Se inició un embargo en el suministro hacia aquéllos países que habían mantenido una actitud de enemistad contra la causa árabe. Gran Bretaña y Francia se vieron menos afectados pues no permitieron a EEUU usar sus instalaciones aéreas para el apoyo de su aviación. Las consecuencias fueron especialmente negativas para los países del Tercer Mundo, repercutiendo en una disminución notable de las importaciones de los países avanzados, lo que dio lugar a una apreciable bajada de los productos básicos de exportación de los países menos desarrollados, creando una situación de colapso financiero en muchos de ellos. El impacto de la crisis en Europa Occidental fue mayor que en EEUU, en todo caso, en ambas partes se crearon reservas estratégicas a fin de asegurar el abastecimiento. El aumento del precio del petróleo impactó de forma profunda y duradera en la economía mundial, tanto en los países desarrollados como en los menos avanzados. Tan sólo la URSS se libró de sus repercusiones directas ya que era prácticamente autosuficiente. La crisis transformó las concepciones económicas y sociales estimulando un progresivo deslizamiento hacia posiciones económicas más liberales y políticamente más conservadoras, lo que despectivamente pasó a llamarse neoliberalismo. El keynesianismo se había configurado como la teoría económica triunfadora tras la Segunda Guerra Mundial, al aportar un conjunto de propuestas novedosas respecto a las recetas clásicas liberales. La teoría de este célebre economista inglés es inseparable de la Crisis del 29, de ahí que su mayor preocupación fue explicar el ciclo productivo y encontrar las condiciones para llegar al pleno empleo. Según Keynes, la renta se puede dedicar a inversión, consumo o ahorro. Inversión y consumo son actividades productivas mientras que el ahorro no lo es, ya que deja recursos sin utilizar, lo que se transfiere en paro. El Estado debe garantizar el crecimiento económico estimulando las inversiones y el consumo mediante políticas adecuadas. Con la crisis de 1973 el modelo keynesiano llevó a su cuestionamiento y a su posterior fin. Este periodo recesivo demostró que el empleo y la inflación podían ocurrir simultáneamente y que no eran mutuamente excluyentes como lo presentaba el modelo keynesiano. Otro economista muy influyente, Milton Friedman, proponía un modelo económico basado en principios prácticamente opuestos a los de Keynes, el modelo que forma la base de lo que ahora se llama el neoliberalismo. Friedman propuso que el Estado no interviniera casi nada en la economía nacional-es decir, que el control de la economía estuviera en manos del capital privado y ya no en manos del Estado. Criticaba los gobiernos nacionales por sus burocracias enormes e ineficientes que impedían el funcionamiento óptimo del mercado. Como asesor a los Presidentes de los EEUU, Richard Nixon y Ronald Reagan, llegó a tener una influencia decisiva sobre la estructuración de la economía global. Este último, acompañado por su contrapartida Margaret Thatcher, Primera Ministra del Reino Unido, empezó a aplicar las teorías económicas de Friedman a la práctica. Con el objetivo de permitir a las corporaciones e inversionistas operar libremente para maximizar sus ganancias en cualquier parte del mundo, estos dos mandatorios promovieron políticas de comercio libre, desregulación, privatización de empresas públicas, baja inflación, el movimiento libre de capital, y presupuestos equilibrados (se gasta lo que se recauda en impuestos). El neoliberalismo llegó con fuerza a los países del sur con la crisis financiera de 1982 en México, en que ese país declaró a sus acreedores internacionales (incluyendo el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional) que ya no podía pagar sus deudas. Aprovechándose de la posición vulnerable de muchos países del Sur, el FMI y el Banco Mundial empezaron durante los 80 a obligar a los países pobres a hacer grandes cambios en las estructuras de sus economías. Estos cambios se llaman políticas de ajuste estructural y han traído consecuencias profundamente perjudiciales para millones de personas en los países afectados. href="www.youtube.com/watch?v=myiq8LsxBCY">
FUENTE: http://edygarcia.blogspot.com.ar/2013/04/la-crisis-del-petroleo-de-1973-y-sus.html

jueves, 31 de julio de 2014

PROCESO DE DESCOLONIZACIÓN

F. J. Muñoz (2011). “La descolonización de Asia y África. El movimiento de los países no alineados” (Sección Temario de oposiciones de Geografía e Historia), Clío 37. http://clio.rediris.es. ISSN: 1139-6237. 

 CONCEPTO Y CAUSAS DEL PROCESO DESCOLONIZADOR. PRINCIPALES ETAPAS.  CONCEPTUALIZACIÓN. 
El término “descolonización” fue utilizado por primera vez por Henri Labouret en 1952 en su obra Colonización, colonialismo, descolonización, siendo éste un concepto que admitiría varias interpretaciones. En general, podría afirmarse que como tal se entiende el acceso a la independencia por parte de los pueblos que están bajo régimen colonial, el proceso mediante el cual estos consiguen la independencia respecto a sus dominadores coloniales; es decir, el proceso mediante el cual se pone fin jurídica y políticamente al colonialismo y, por otra, se forman Estados independientes y soberanos. 
 PRINCIPALES CAUSAS DE LA DESCOLONIZACIÓN. Los factores o causas que explican la descolonización, interviniendo decisivamente en la misma, son complejos y variados, y actuaron además interrelacionados entre sí. & AFIRMACIÓN ANTIOCCIDENTAL EN LAS COLONIAS. Desde el final de la Gran Guerra, con el comienzo de un cierto declive occidental, poco a poco en los territorios coloniales iría surgiendo una afirmación antioccidental, una clara oposición hacia el Occidente imperialista y opresor, que en muchas ocasiones contribuyó a dotar de cuerpo teórico a muchos nacionalismos. A grandes rasgos, y con diferentes nomenclaturas según los autores, podrían distinguirse hasta 3 grandes movimientos de afirmación antioccidental: • “Asiatismo”. Muy influido en su configuración tanto por el ejemplo del Japón como por la revolución del gigante chino, no se traduciría tanto como una comunión de intereses asiáticos sino más bien como una voluntad de oposición a Occidente, un reflejo de defensa. • “Islamismo”. Identificado con el Imperio Turco, se definiría como la reacción contra Occidente de la comunidad religiosa islámica, a pesar de su fragmentación política y dispersión, basada en la creencia de que la renovación del Islam le permitiría recuperar, frente a las fuerzas exteriores y hostiles, la fraternidad y la solidaridad de los musulmanes. • “Africanismo” o “Negritud”. Movimiento nacido en América, entre los descendientes de la esclavitud negra, cuya clave explicativa la encontraríamos en la identificación que establecía entre población de raza negra y continente africano. Sería ya a partir de 1945, tras el “V Congreso Panafricano” celebrado en Manchester, cuando los líderes e intelectuales africanos se integrarían en este movimiento, aunque ya con un talante mucho más reivindicativo: carácter anticolonialista y antioccidental. • “Panasiatismo”, “Panislamismo”, “Panarabismo” y “Panafricanismo”. Junto a las anteriores conjuraciones, y complementándose con las mismas, también fueron elementos clave los movimientos de solidaridad y colaboración entre los pueblos afroasiáticos, que fomentaban las relaciones y la unidad entre ellos. & EL NACIONALISMO COLONIAL Y SUS LÍDERES. La aparición y desarrollo de los movimientos nacionalistas en las colonias afroasiáticas, en los que se consolidó una mentalidad emancipadora, ayuda a entender mucho mejor el camino seguido por el proceso descolonizador en el siglo XX. Básicamente, en la formación de éste intervendrían los siguientes elementos: • La contradicción de los países colonizadores, que reivindicaron para sí la plena soberanía política y económica, negándosela a su vez a sus colonias. • La difusión de las ideología democrática europea y el cambio de mentalidad, llevado hasta allí tanto por los soldados coloniales como por los jóvenes nativos que habían estudiado en las universidad europeas, asimilando los conceptos de libertad, soberanía e independencia, que luego tratarían de implantar en sus lugares de origen. • El protagonismo alcanzado por las colonias durante la IIGM, y el rechazo a la explotación a la que estaban sometidas por sus metrópolis. • El odio racial a los blancos europeos, y la denuncia del capitalismo y el imperialismo. • La recuperación de la identidad nacional y la afirmación de los propios valores frente a los europeos. Sería en el continente asiático donde, aparte de más tempranamente, el nacionalismo se manifestara de un modo más general; en África, un territorio mucho menos desarrollado que el asiático desde todos los puntos de vista, ese sentimiento nacionalista sería más débil y tardío. Por último, destacar que para representar una fuerza política, los movimientos nacionales debían convertirse en movimientos de masas, algo para lo cual fue indispensable el crucial y decisivo papel que jugaron los distintos líderes nacionalistas, quienes se encargaron de encarnar la idea nacional al proponer programas políticos que serían acatados por todos dada su autoridad moral. Algunos de esos líderes, así como distintas fuerzas nacionalistas, serían: Sun Yat-Sen y el Kuomintang en China; el Partido del Congreso, la Liga Musulmana, Gandhi, Nehru y Alí Jinnah en la India Británica; el Viet-Minh y Ho Chi-Minh en la Indochina Francesa; Abd el-Krim y su República del Rif; Atatürk en Turquía; Sukarno en Indonesia; los Jóvenes Egipcios y Nasser en Egipto; Nkrumah en Ghana; el Bloque Democrático Senegalés y Senghor en Senegal; Lumumba en el antiguo Zaire; Nyerere en Tanzania, Jomo Kenyatta en Kenia… 
FAVORABLE CONTEXTO INTERNACIONAL. Las dos grandes guerras mundiales que tuvieron lugar en la 1ª mitad del siglo XX repercutieron notablemente en las relaciones hasta entonces existentes entre las metrópolis y las colonias, creando una nueva situación en sus mutuos vínculos de intercambio y de dependencia. Sus consecuencias (Ej. Consiguiente debilidad europea) trastocaron y pusieron patas arriba el tablero de las relaciones entre potencias imperiales y sus entonces aún dependencias coloniales. • El despertar de la I Guerra Mundial y el inicio del resquebrajamiento del sistema colonial. Tras la I Guerra Mundial, y a pesar de que Occidente seguía manteniendo su confianza en la perennidad de la colonización, como lo demuestra el hecho de las renovadas ambiciones coloniales de los beligerantes y las múltiples promesas reformistas realizadas a sus colonias durante el conflicto bélico, el posterior incumplimiento de éstas, junto a otros factores y problemas ya larvados (ej. enormes reclutamientos y pérdidas, tanto humanas como materiales), la situación derivó hacia el inicio del resquebrajamiento del sistema colonial. Imprescindibles para entender el futuro proceso descolonizador fueron las tesis formuladas un año antes de la conclusión de la I Guerra Mundial, en enero de 1918, por el entonces presidente norteamericano Thomas Woodrow Wilson: los famosos “14 puntos de Wilson”, pusieron sobre la mesa los principios de igualdad y soberanía de los territorios dependientes y el anhelo de que cada pueblo fuera libre de disponer de su destino y gobernarse por sí mismo. Por otro lado, para la Unión Soviética, la descolonización era un medio de facilitar la penetración de la ideología marxista y de ampliar su órbita de influencia. • La II Guerra Mundial y la inutilidad del obsoleto sistema colonial. Tras una II Guerra Mundial que multiplicaría los efectos de la primera, y el colapso de los imperios europeos y japonés, Europa despertaría de su “bonito sueño” tras la pérdida de su hegemonía en el mundo. Así, ante la imposibilidad real de seguir conservando las colonias más importantes de Asia, unido ello a la cada vez mayor fuerza de las ideas anticolonialistas pregonadas por las dos superpotencias vencedoras, además de la clara postura anticolonial que desde su constitución mantuvo la nueva ONU, las potencias imperialistas acabaron por convencerse de la inutilidad del obsoleto sistema colonial. 
 EL APOYO DE LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES. Otro importante elemento a considerar, como agente dinamizador y favorecedor del proceso descolonizador en el siglo XX, fue la actuación de los dos grandes organismos internacionales, la ONU y su antecesora Sociedad de Naciones, cuyas políticas mostraron desde el primer momento un decisivo apoyo a la causa descolonizadora. • “Sociedad de Naciones”. Creada en 1919 a la finalización de la I Guerra Mundial, materializándose con ella el último de los catorce puntos propuestos por Wilson, nacía con la esperanza de poder convertirse en un organismo supranacional que velara por la paz mundial y en el que se discutiera, sin el recurso a las armas, los conflictos entre las naciones. Eso, tan sólo el hecho de que se lograse constituir algo semejante, supuso un éxito sin precedentes; sin embargo, como el propio devenir de la historia no tardaría en demostrar, fracasaría estrepitosamente. Sí debiera ser destacada su postura respecto a los hasta entonces territorios coloniales de las potencias perdedoras en la I Guerra Mundial y, sobre todo, su invención y puesta en marcha de un sistema de mandatos que transformaría notablemente, administrativa y territorialmente, el mundo colonial; básicamente, éste consistía en la tutela internacional ejercida por un país colonizador en representación y por mandato de la Sociedad de Naciones sobre un país colonizado, y de cuya acción tutelar debía dar cuenta regularmente al organismo internacional. Cabe reflexionar, desde la distancia, el si aquella fue una postura anticolonial tendente a la ayuda y tutela de los territorios menos desarrollados hasta que estos estuvieran preparados para su independencia, o simplemente se trató de una inteligente y práctica salida ante la situación de hecho ya existente, beneficiosa fundamentalmente para las potencias imperialistas, debido a que la simple anexión habría ido en contra de todo lo que habían formulado poco antes. • “Organización de las Naciones Unidas”. Recogiendo el testigo de la difunta Sociedad de Naciones, a la conclusión de la II Guerra Mundial se creó la ONU, organización internacional de naciones basada en la igualdad soberana de sus miembros. En primer lugar, habría que señalar que, aunque no decididamente desde el primer instante, la ONU enseguida asumiría el papel de portavoz de la causa descolonizadora (“Resolución 1514”, de 1960), se convertiría en una tribuna privilegiada desde donde los territorios coloniales pudieron luchar por su libre autodeterminación, así que, perfeccionando al antiguo sistema de mandatos, introdujo un nuevo régimen de tutela colonial conocido como régimen de administración fiduciaria. Este sistema, basado en el derecho de los pueblos a acceder libremente al régimen jurídico que deseasen una vez alcanzadas unas condiciones mínimas, consistiría en una tutela internacional cuyo objetivo sería promover la evolución de los territorios, en todos los aspectos, y su desarrollo progresivo hacia el gobierno propio y la libre determinación. Además de esto, también se ocuparía del conjunto de territorios, nominados como “no autónomos”, que no fueron sometidos al régimen de administración fiduciaria debido a que aún no habían logrado su autogobierno y/o seguían siendo administrados por potencias pertenecientes a la ONU. 
 LA SOLIDARIDAD DE LOS NUEVOS PAÍSES INDEPENDIENTES. En un contexto internacional de Guerra Fría, con el mundo dividido en dos bloques enfrentados, el deseo de independencia acercó a africanos y asiáticos en la década de los 50. Los nuevos países independientes, en su mayoría asiáticos pero también algunos africanos, unieron esfuerzos y reafirmaron sus lazos con el fin de desarrollar, de forma conjunta y solidaria, una postura política internacional de neutralidad, claramente anticolonial y en favor de la independencia de todos los pueblos todavía subyugados. Tras una serie de conferencias previas, toda esa hermandad frente a la colonización se concretaría en la "Conferencia Afroasiática de Bandung", celebrada del 18 al 24 de abril de 1955, promovida por el presidente indonesio Sukarno y el primer ministro indio Nehru. Allí, sin contar con las tradicionales potencias mundiales de un Occidente que parecía no querer aceptar la nueva realidad, 29 países afroasiáticos recientemente independizados se reunieron para intentar fomentar la comprensión y las relaciones entre las naciones de Asia y África; examinar sus problemas económicos, sociales y culturales; examinar las cuestiones de la soberanía nacional, el racismo y el colonialismo que les afectaban especialmente; y considerar la posición de Asia y de África en el mundo y su contribución a la paz y la cooperación internacional. A pesar de que los resultados de la conferencia fuesen un tanto generales debido a que se tuvieran que conjugar los múltiples intereses de los distintos asistentes a la misma, esa toma de conciencia de los pueblos afroasiáticos constituyó un hito histórico. 
FASES Y CRONOLOGÍA DEL PROCESO DESCOLONIZADOR. Aunque la descolonización propiamente dicha diera comienzo ya antes del siglo XX (Ej. Proceso descolonizador americano), bajo la etiqueta de “época de la descolonización” se engloba solamente la transformación internacional que tuvo lugar en el mundo tras la IIGM, de manera incontenible, y que se prolongaría en el tiempo hasta la década de los setenta. Así, en el proceso descolonizador de los territorios coloniales a lo largo del siglo XX se pueden distinguir diferentes fases: 1. 1919 – 1945 > Tras la independencia conseguida en los dos siglos anteriores por algunos de los territorios coloniales de los viejos imperios del Reino Unido, Portugal y España, el periodo de Entreguerras esta etapa se denomina “la fase de preparación y orígenes del proceso descolonizador”, aunque durante la misma también se dieran las independencias de los antiguos territorios musulmanes del Imperio Otomano administrados como mandatos bajo tutela francobritánica: Irak, Jordania, Siria y Líbano. 2. 1945 – 1955 > Tras la I Guerra Mundial y hasta la Conferencia de Bandung de 1955 fue cuando, fundamentalmente en el continente asiático, el proceso de la descolonización se mostraría en toda su magnitud (Ej. India, Pakistán, Ceilán, Birmania, Malasia e Indonesia). 3. 1955 – 1980 > Desde ese 1955, y hasta 1980, se darían las independencias de la mayor parte de los restantes territorios coloniales, en esta ocasión básicamente en el continente africano, tanto en el norte de África (Marruecos, Túnez, Argelia y Libia) como en el “África negra” (Ghana, Nigeria, Kenia, Camerún, Gabón, Chad, Sudán, etc.). 4. 1980 – ... > Aunque el proceso se diera ya por finalizado en ese 1980, todavía quedaron algunos pequeños flecos en forma de territorios residuales, cada uno de ellos con sus propias dificultades y particular problemática, que poco a poco han ido, e irán en el futuro, superando su situación y despojándose, de una u otra forma, de su dependencia. Lógicamente, el proceso descolonizador no se produjo de la misma manera en todos los territorios, al estar condicionado éste tanto por el sistema administrativo y organizativo impuesto por los europeos como por la situación geopolítica de la colonia, así como por la actitud de ambas partes. Por ello, se distinguen varias modalidades o vías de descolonización: • La vía pacífica fue la opción adoptada por el Reino Unido, quien actuó con gran realismo y, aunque a veces fueran inevitables las tensiones, en general “renunció a sus territorios” con el objetivo de salvaguardar los lazos comerciales y monetarios, integrándose entonces sus antiguas colonias como miembros de la “Commonwealth”. Para ello, dotó a sus colonias, progresivamente, de mayores cotas de autogobierno e instituciones semejantes a las europeas, hasta que, de común acuerdo, se proclamaba la independencia. • La vía revolucionaria supuso la violencia y el enfrentamiento armado entre colonias y metrópolis, encarnando a la perfección esta modalidad las actuaciones de Holanda y Portugal en sus antiguas posesiones de Indonesia, Angola o Mozambique. • También hubo un modelo mixto, seguido por Francia, dependiendo de la colonia y del momento: se opuso furibundamente a la independencia de Indochina y Argelia, lo que provocó dramáticas guerras en dichos territorios; por contra, aceptó la independencia pacífica de la mayoría de sus colonias africanas. 
 LA DESCOLONIZACIÓN DE ASIA Fue un largo proceso iniciado ya a finales del siglo XIX, cuando en las colonias comenzaron a emerger diferentes movimientos nacionalistas, a imagen y semejanza de los idearios occidentales y muchas veces como consecuencia del progreso material alcanzado, en un intento por recuperar las identidades nacionales históricas o, cuando éstas no hubieran existido con anterioridad, conseguir lograr una revolución social que transformara su existencia. De todos modos, hasta después de 1945 el proceso no enfilaría su tramo más sustancial e importante, caracterizado éste por la consecución de la independencia, aunque siempre en difíciles condiciones internas de la mayor parte de los pueblos asiáticos (ej. múltiples divisiones étnicas, religiosas y sociales; carácter insular de muchos pueblos...). 
LA INDEPENDENCIA DEL PRÓXIMO ORIENTE. Tras la derrota del Imperio Otomano en la I Guerra Mundial, los territorios árabes que lo componían pasaron a depender de la Sociedad de Naciones, quien encargo su administración y tutela, en forma de mandatos, al Reino Unido (Irak, Transjordania y Palestina) y Francia (Siria y Líbano). Precisamente, el proceso descolonizador en aquel contexto se vio profundamente alterado por la rivalidad existente entre dichos administradores, además de por la desmembración artificial del territorio, la enemistad entre árabes y judíos, y las guerras por el control del petróleo y el Canal de Suez. Así, Irak se independizó en 1930, Siria y Líbano en 1946, cuando también la Transjordania se convirtió en el reino de Jordania; el Estado de Israel fue proclamado el 14 de mayo de 1948 (aunque su creación estuviera ya prevista allá por 1917, “fue necesario” el genocidio judío a manos de los nazis); y luego ya el resto de países árabes: Omán (1951), Kuwait (1961), Yemen (1967), Qatar, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos (1971). 

 LA INDEPENDENCIA DEL ASIA MERIDIONAL. Atendiendo a las diferentes potencias colonialistas en este ámbito, señalar que: • El subcontinente indio, la perla del Imperio Británico desde el siglo XVIII, hoy en día alberga a las naciones independientes de la India (1947), de mayoría hindú, y Pakistán (1947) y Bangladesh (1971), de mayoría musulmana; también posesiones británicas en aquel ámbito, asimismo independientes, son Myanmar (1948), Sri Lanka (1948) y Malaysia (1957), entre otras. Muchos autores han coincido en calificar a aquel proceso, a pesar de las sangrientas matanzas que le siguieron, como modelo ejemplar. • Las antiguas y heterogéneas Indias Holandesas del sureste asiático, es decir, la actual República de Indonesia (1949), se vieron obligadas a conquistar su independencia por las armas debido a la política conservadora y autoritaria de su metrópoli aunque, eso sí, viéndose ayudada en dicho trance por un muy favorable contexto internacional. • La península de Indochina, la posesión más valiosa del Imperio Francés y en la que se mantenía una postura autoritaria que no preveía ninguna independencia, estaba compuesta por los llamados “países annamitas” (Tonkín, Annam y Cochinchina), Camboya y Laos. Tras la II Guerra Mundial, aunque pasando por múltiples conflictos y vicisitudes, Laos (1949), Camboya (1953) y Vietnam (1954) lograron por fin alcanzar su independencia. 4. LA DESCOLONIZACIÓN DE ÁFRICA. El continente africano, casi en su totalidad todavía en manos de las potencias imperialistas al finalizar la II Guerra Mundial, salvo las excepciones de Liberia (1847), la Unión Sudafricana (1910), Egipto (solo en teoría, pero independiente desde 1922,) o Etiopía (nunca colonizada, salvo durante el intervalo 1936-1941), no alcanzaría su total independencia al menos hasta mediados de la década de los 70. 

 LA INDEPENDENCIA DEL NORTE DE ÁFRICA. Zona de larga tradición musulmana y anticolonial dominada por Francia y el Reino Unido, sería ella la que haría de “punta de lanza del proceso”: • Libia, colonia italiana repartida entre los aliados tras la derrota fascista, se independizó en 1951. • En el ámbito británico, Egipto no alcanzaría su verdadera independencia hasta 1953; mientras, al Sudán ésta no le sería concedida hasta 1956. • Respecto a la independencia del Magreb colonial de Francia, resaltar lo difícil del proceso allí dada la importante colonia europea allí asentada, a veces desde hacía generaciones. Aún así, Marruecos y Túnez lograron pacíficamente su independencia en 1956; la cruz de la moneda fue Argelia, nación que no lograría su emancipación, trágica, hasta 1962. 
 LA INDEPENDENCIA DEL “ÁFRICA NEGRA”. En el resto del continente, denominado “África Negra” y caracterizado por su gran diversidad étnica, lingüística y cultural, se distinguen claramente 2 vías hacia la independencia según fuera la política descolonizadora seguida por cada una de las potencias imperialistas. • El Reino Unido, tras la IIGM, decidió poner fin de forma pacífica a sus muchos años de explotación intensiva y fue concediendo la autonomía progresivamente a sus muchas posesiones coloniales en África, quienes también pasarían a formar parte de la “Commonwealth”: Ghana (1957), primer Estado negro independiente; Nigeria y Somalia (1960), Tanzania y Sierra Leona (1961), Uganda (1962), Kenia (1963), Malawi y Zambia (1964), Rhodesia (actual Zimbabwe) y Gambia (1965), Botswana y Lesotho (1966), Swazilandia y las Islas Mauricio (1968), y, finalmente, las Islas Seychelles (1976). • Francia, que siempre apostaría más por la asimilación que por las concesiones, se encontró con un gran rechazo y consiguientes independencias iniciadas por Guinea-Conakry (1958); poco después llegarían las de Senegal, Costa de Marfil, Chad, Níger, Camerún, Mali, Gabón, Mauritania, Burkina Faso, Benín, Togo, la Rep. Centroafricana y Madagascar, todas ellas en 1960; finalmente, las Islas Comores (1972) y Djibuti (1977). • En sus dominios coloniales, el paternalismo del monarca belga y su política descolonizadora a medio camino entre las 2 anteriores, condujo a la independencia del Congo Belga (posterior Zaire y actual Congo) en 1960, Burundi (1962) y Ruanda (1962). 

 LA “ESPECIAL SITUACIÓN” EN SUDÁFRICA. La Unión Sudafricana, Estado independiente desde 1910, merecería un lugar destacado en la historia del siglo XX, aunque ello fuera más por su actitud desde que alcanzó su soberanía que por su pasado colonial. Me limitaré a comentar la cuestión más importante, aparte de la cuestión del colonialismo local sudafricano en Namibia (finalmente independiente en 1990): el “Apartheid”. Definido por sus teóricos como “desarrollo separado de las comunidades diferenciadas”, llegaría a ser denunciado por la ONU por “crimen contra la humanidad” y calificado como “grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales”. Aquel sistema, que desde 1950 “estructuró” la nación sudafricana, por decirlo de algún modo, no era más que una estricta política discriminatoria, en todos los sentidos, contra los no blancos. Los negros se veían obligados a vivir en zonas marginales, no tenían derecho a votar, no podían sindicarse, determinados puestos de trabajo y lugares les eran totalmente inaccesibles, no podían contraerse matrimonios mixtos...; la minoría blanca dominante manejaba los resortes políticos, así como los recursos económicos, por lo que resultaba fácil el mantenimiento de tamaña atrocidad. A finales de 1991 ya se había abolido la base legal del “Apartheid”, pero aún no se había conseguido un derecho a votar para todos que no se alcanzaría hasta las elecciones del 10 de mayo de 1994; en ellas vencería Nelson Mandela, líder del ACN que se había pasado 30 años encarcelado tras haber propuesto la desobediencia masiva a la población negra como medida de protesta, convirtiéndose así en el primer presidente negro de Sudáfrica. Desde la distancia que nos dan tan sólo unos años, parece mentira cómo eso fue legal a fines del pasado siglo.
 LA HERENCIA COLONIAL. EL MOVIMIENTO DE LOS PAISES NO ALINEADOS La descolonización tuvo “sus luces y sus sombras”, pero aquí lo que interesa no es sino el hecho de que las potencias imperiales, en conjunto, no lograron preparar a sus colonias para la libertad, de ahí muchos de los males que hoy día sufren. Además, debido a que no siempre la concesión de la independencia política significó la independencia real, tras chocar de bruces con la realidad, muchos de los nuevos estados vieron cómo seguían bajo una situación de dependencia económica que dificultaba la obtención de su independencia total. Es a ese punto hacia el que se dirigen todas las recriminaciones que los autores han realizado del imperfecto proceso descolonizador del siglo XX. En palabras de Hobsbawm, “desde 1945, el mundo colonial se ha transformado en un mosaico de Estados nominalmente soberanos”, pero sólo eso. 

 EL “TERCER MUNDO”. Dejando a un lado las consideraciones generales, los 2 grandes efectos que trajo bajo el brazo la descolonización y que, a buen seguro, seguirán marcando su ritmo, son: el Subdesarrollo y el Neocolonialismo, factores muchas veces interrelacionados, fundamentales para la explicación de lo que convenimos en denominar “Tercer Mundo”. Éste, que agruparía criterios económicos, sociales, históricos y políticos, y al que todos los autores coinciden en situar geográficamente en aquellas zonas menos desarrolladas de Iberoamérica, África, Asia y Oceanía, se distinguiría por estar sometido a un dominio político y una dependencia económica del mundo capitalista desarrollado. Es decir, subdesarrollo junto a neocolonialismo, o lo que es lo mismo, la dependencia tanto económica como social que desde su independencia han sufrido los países descolonizados. Su sistema económico y, por ello, su sistema político y social, han sido y siguen siendo dirigidos por las potencias mundiales: es la “dependencia tras la independencia”. Resulta necesario llegado este punto comentar al menos cómo, partiendo de la trasposición del término “Tercer Estado” utilizado durante la Revolución Francesa, fue un grupo de intelectuales franceses, encabezado por el sociólogo francés Alfred Sauvy, el primero en aplicar en 1956 el término “Tercer Mundo” a los países descolonizados. No obstante, el Tercer Estado en la Revolución Francesa era un grupo social en ascenso y homogéneo políticamente, por lo que, como vemos, cuando menos la equivalencia establecida parece inexacta. 
 TOMA DE CONCIENCIA. Desde su independencia, surgió entre los estados afroasiáticos la necesidad de constituir un grupo de presión coherente frente al bipolarismo impuesto por los EE.UU. y la URSS, que evitase los enfrentamientos y propiciara el reconocimiento de igualdad de derechos y libertades para todos los estados; así, la ya citada “Conferencia Afroasiática de Bandung” (1955) marcó la entrada en el escenario internacional de esas naciones recientemente emancipadas, marcando un hito importante de la descolonización y del nacimiento del “Tercer Mundo”. Recogiendo su herencia, en 1960 aparecería el “Movimiento de los Países No Alineados”, alternativa válida al imperante alineamiento mundial en uno de los dos bloques hegemónicos. De todos modos, habría sido ya el año 1948 el determinante para la agrupación de los Países No Alineados en defensa de sus intereses, acaparando en ese momento el protagonismo 3 líderes: en Yugoslavia, el mariscal Tito, rompió con la URSS y estableció un socialismo autogestionario; en India, el presidente Nehru, reclamaba un papel relevante para su país y quería convertir en espacio estratégico el Océano Índico; y en Indonesia, el presidente Sukarno, encarnaba el arquetipo del luchador anticolonial y antioccidental. Estos resumían el espíritu del Tercer Mundo como nueva fuerza opuesta a la división del mundo en bloques y como expresión del anhelo de libertad de los pueblos y su derecho a desarrollarse sin injerencias, por lo que por medio de la acción conjunta, oponiéndose al colonialismo, al racismo y al imperialismo, “lucharon” transformando su pasiva neutralidad en una activa no alineación. Así, con esa entrada en la vida internacional de los Estados afroasiáticos como tercer bloque, no solo se reforzaba el principio de solidaridad entre los colonizados, sino que surgiría también la idea de la “coexistencia pacífica” por primera vez en la historia. Su gran problema fue que nació con la intención de constituirse en alternativa para superar la crisis del enfrentamiento entre los bloques y garantizar la paz, basándose en su supuesto peso específico en las grandes conferencias y en la ONU, pero la realidad fue que la debilidad política de sus planteamientos, unida al subdesarrollo y su dependencia económica, reforzó la “confrontación Norte-Sur” lastrando al movimiento casi desde el principio, hasta llegarse a la pérdida total de sentido y significación del término “No Alineación”. 
 PROBLEMÁTICA ACTUAL. Ya en la década de los 80, con el retroceso del comunismo en todo el mundo, el movimiento de los Países No Alineados se había consumido, con lo que las condiciones del Tercer Mundo, hasta entonces de alguna manera más amparado por los planteamientos de corte soviético, empeoraron notablemente. Además de la preocupación por encontrar un modelo político estable y adaptado a las necesidades de cada pueblo, los países del “Tercer Mundo” se encontraron con el tremendo desafío de superar su endémico subdesarrollo económico. Y es que, a pesar de los esfuerzos, la evolución económica de estos países ha sido en gran medida negativa, incrementándose la distancia que los separa de los países ricos, todo ello como consecuencia de varios factores:
 • Alto crecimiento demográfico. La mejora de la sanidad, la erradicación de muchas enfermedades y la disminución de la mortalidad han incidido sobre una alta natalidad, lo que, al no aplicarse métodos de control de la natalidad, ha desembocado en un alto crecimiento demográfico que agrava los problemas al hacerse necesarios más alimentos y productos. 
• Carencia de medios técnicos e infraestructuras. Estos países parten además de la carencia de cualquier preparación técnica, debiendo importar y aprender a utilizar complejos equipos productivos, lo que aumenta su dependencia y endeudamiento con el mundo industrializado, que explota sus recursos “expropiándoles” su riqueza. 
• Armamento. En contradicción con lo anteriormente dicho, estos países subdesarrollados gastan cantidades enormes de dinero en sofisticado armamento que proporciona saneados beneficios a los países industriales, agravándose con ello su situación económica y política. 
  • Deuda exterior. Además, la ayuda económica prestada por diversos fondos internacionales o bancos privados suponen un incremento de sus recursos monetarios, pero al mismo tiempo una mayor dependencia puesto que deben devolver lo prestado con intereses. Actualmente, ante la imposibilidad de pagar, los países subdesarrollados piden la negociación política. 
• Diversa evolución, pudiéndose establecer distintos grupos de desarrollo en estos países: - Países productores de petróleo, que a pesar de las deficiencias han mejorado su nivel económico general (ej. Arabia Saudí, Irán, Kuwait...). - Países en vías de desarrollo, que gracias al colectivismo o al capitalismo han logrado un incipiente desarrollo industrial (ej.  Singapur, Sudáfrica...). - Y finalmente, los países subdesarrollados a todos los niveles, dependientes de la caridad internacional, que padecen hambrunas crónicas, (ej. Etiopía, Chad, Sudán, Haití, Bangladesh, Laos...). Lo más triste y doloroso es comprobar cómo el Tercer Mundo no sólo no ofrece visos de mejorar y evolucionar sino que, más bien, se aprecia todo lo contrario y va abriéndose cada vez más y más el abismo ya existente entre paises desarrollados y subdesarrollados.


REFERENCIAS Bibliografía historiográfica
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